En Colombia, miles de niños y niñas han crecido en contextos marcados por la violencia, el abandono o la negligencia. Para muchos de ellos, la idea de despertar en un entorno seguro, con afecto y estabilidad, parecía lejana. Sin embargo, los Hogares Sustitutos se han consolidado como una alternativa efectiva de protección, al ofrecer espacios familiares donde el cuidado, la atención integral y el acompañamiento emocional permiten iniciar procesos reales de restablecimiento de derechos.
Un Hogar Sustituto no se limita a ser una medida temporal de acogida. Se trata de un entorno diseñado para garantizar derechos fundamentales, en el que las niñas y los niños reciben atención continua por parte de equipos interdisciplinarios. En este contexto, la Fundación FESANCO, como operadora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), cumple un papel clave al articular la labor de psicólogos, trabajadores sociales, nutricionistas y cuidadores especializados, quienes acompañan a los niños desde su primera infancia hasta la mayoría de edad de acuerdo a la medida de la autoridad administrativa.
El modelo de atención se basa en un enfoque diferencial que reconoce las particularidades de cada caso. Esto incluye a niñas y niños con discapacidad, adolescentes gestantes, niños con enfermedades de alto cuidado o víctimas del conflicto armado. A partir de esta caracterización, se diseñan planes personalizados orientados al bienestar emocional, el fortalecimiento de vínculos familiares, cuando es posible, y la construcción de proyectos de vida sostenibles.
En este proceso, las familias sustitutas ocupan un lugar central. Son hogares que, de manera voluntaria, asumen el compromiso de brindar cuidado y afecto a niños que lo necesitan. Su rol no solo implica acoger, sino también participar en procesos de formación continua en crianza, manejo del trauma y bienestar infantil, lo que garantiza condiciones adecuadas para el desarrollo de los niños.

El impacto de esta estrategia trasciende la protección inmediata. De acuerdo con la experiencia de FESANCO, numerosos niños que han pasado por estos hogares han logrado continuar su formación académica y construir trayectorias de vida estables. En este sentido, los Hogares Sustitutos no solo responden a una necesidad urgente de protección, sino que representan una apuesta a largo plazo por la reconstrucción del tejido social en el país.



